• Laila Muharram

Entierran en Jordania a Tariq Aziz

Fue el brazo fuerte del régimen de Saddam Husein. El exministro de Asuntos Exteriores iraquí fue sepultado en la ciudad de Madaba, con los vítores de los nostálgicos del partido Baaz.

Seguidores de Tariq Aziz durante el entierro celebrado hoy en Jordania. ISIDRO SERRANO SELVA

Decenas de personas despiden al grito de mártir el cuerpo de Tariq Aziz, ex ministro de Asuntos Exteriores y brazo fuerte del régimen iraquí, minutos antes de enterrarlo en el cementerio jordano de Jolud, en Madaba, a 20 kilómetros de la capital. "Somos tus hombres Sadam" claman simpatizantes del partido Baaz portando fotos del expresidente iraquí junto a banderas que rezaban el lema de la organización: Unidad, Libertad, Socialismo. Su mujer Violet y sus hijos siguen la comitiva funeraria en un luto riguroso.


"No he venido para apoyar el régimen iraquí, sino para apoyar a la gran nación árabe. Desde la intervención americana en 2003 toda la región se ha convertido en un auténtico caos"

"Estoy aquí para decir adiós a un gran hombre", declara un seguidor del Baaz, Ayman Suhaymat, que porta orgulloso una bandera jordana mientras espera la llegada del féretro. "No he venido para apoyar el régimen iraquí, sino para apoyar a la gran nación árabe. Desde la intervención americana en 2003 toda la región se ha convertido en un auténtico caos", se lamenta Suhaymat. Los vítores antimperialistas suben de tono cuando jóvenes vestidos de verde militar trasladan el ataúd hacia la fosa. Algunos de los lemas piden la caída de Israel o el cierre de la embajada iraní en Amán.


Aunque el cuerpo de Tariq Aziz se esperaba en Jordania desde hace una semana, no ha llegado al Aeropuerto Internacional Quen Aliaa hasta la noche del viernes 12 de junio. Después de superar las primeras trabas gubernamentales y preparado el jueves para su traslado en avión a Jordania, el féretro desapareció del aeropuerto de Bagdad según informaban los propios familiares. Horas después, el Gobierno iraquí era capaz de recuperarlo para ser transportado por fin a su destino.


La muerte de Tariq Aziz se ha convertido en el símbolo de la desgracia que agita Irak en la actualidad, sacudida por los envites del sectarismo, la completa ausencia de instituciones estatales y a merced del extremismo más exacerbado, con la organización Estado Islámico acampando a sus anchas a pesar de los ataques aéreos de la Coalición. "Cuando hablamos de la no intervención no sólo hablamos de EEUU, sino también de Turquía o Israel que están interviniendo en toda la zona, también en Siria. Lo que quieren no es derrocar a Bashar, sino derrocar el Estado mismo como hicieron en Irak" asegura Ayman Suhaymat.


Símbolo del Baazismo


Fue Tariq Aziz, cristiano caldeo originario de la ciudad de Nínive, quien declaraba en 2003 que no había armas de destrucción masiva en Irak y rogaba a los Estados Unidos que no entraran puesto que fracasarían. Nada parece quedar del sueño baazista en la actual Irak. Con un país prácticamente fragmentado y Estado Islámico imponiendo su régimen de terror, los anhelos de unidad y libertad parecen haberse desvanecido. Con Tariq Aziz desaparece un símbolo más del antiguo régimen, un régimen que añoran no sólo los nostálgicos del partido, sino también miles de iraquíes que han huido de las hordas de IS dejando atrás todo lo que conocían. Muchos de ellos se encuentran ahora refugiados en el Reino Hachemita.


Aziz fallecía en una cárcel iraquí el 5 de junio por un paro cardiaco a la edad de 79 años. Llevaba 5 años esperando la pena de muerte pero el ex presidente iraquí Jalal Talabani se negó a firmar su sentencia y permaneció preso pese a su deplorable estado de salud. Se graduó en Bellas Artes en la Universidad de Bagdad en 1958 y desde su juventud lo atrajo el nacionalismo árabe, secular y de promesa anti-imperialista. Como profesor y periodista, se vio envuelto en la turbulencia política de 1960. Su acercamiento a Sadam se produce en 1963, con la caída en desgracia del Baaz, lo que le convierte en el hombre fuerte del partido con su vuelta al poder en 1968.


Se convirtió en uno de los hombres más buscados del Ejército Estadounidense durante la invasión y se entregó a los americanos en Abril del 2003. En 2009, un tribunal iraquí lo encontró culpable de crímenes cometidos contra los chiíes en 1980 como "crímenes contra la humanidad" y fue sentenciado a muerte. Hoy yace en suelo jordano por temor a que su cuerpo fuera profanado en territorio iraquí, un país que parece abocado a un futuro más que incierto.

Crónica publicada en EL MUNDO en Junio del 2015.

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