• Laila Muharram

"La revolución es apoyada por más de la mitad de los egipcios, pero nadie pudo canalizarlo"

Salem es un célebre activista egipcio contra el régimen de Mubarak. Sus investigaciones lograron una condena contra dos oficiales egipcios.

Mahmud Salem durante su conferencia en Casa Árabe. | Tamim El Dalati

"Esta es una batalla perdida y ellos tienen todas las armas. Pero continuaremos luchando hasta que no podamos más". Así lanzaba el bloguero egipcio, Mahmud Salem, su grito de guerra cuando la plaza Tahrir bullía de ira.


Es uno de los cronistas más activos de las manifestaciones cairotas. Activista en los ámbitos de libertad de expresión y derechos humanos, lleva luchando durante años contra los atropellos del régimen de Hosni Mubarak. Comenzó denunciando los vídeos que llegaron a su poder donde se veían a policías torturando a ciudadanos egipcios con total impunidad.

Recopilando informaciones y difundiendo los vídeos en internet, consiguió que se persiguiera públicamente a los agentes de policía implicados, culminando en una condena sin precedentes contra dos oficiales. También ha liderado iniciativas contra el acoso a la mujer y promueve campañas para el desarrollo de comunidades pobres egipcias.


Salem, que pasa estos días en España para participar en varios debates organizados por Casa Árabe, el Instituto Europeo del Mediterráneo y Estudios de Política Exterior, también es conocido como 'SandMonkey' (Mono de arena) y es autor del célebre blog Rantings of a Sandmonkey', (Despotriques de un mono de arena). Su publicación ha ganado el premio al mejor blog de Oriente Próximo y el norte de África en 2006 y 2007.


PREGUNTA.- ¿Cuál es la situación política y social que vive Egipto antes de la segunda ronda de las elecciones presidenciales?

RESPUESTA.- Las manifestaciones que estamos viendo en Tahrir estos días no representan, necesariamente, la desilusión de todos los egipcios. Es cierto que los jóvenes del Movimiento 25 de Enero protestan en las calles contra Ahmed Shafik (el candidato del antiguo régimen) y, en mi opinión, los revolucionarios serían mejores líderes que los actuales candidatos. Pero ni los partidarios de Mohamed Mursi ni los de Shafik representan una mayoría. Es una situación controvertida pero habrá más opciones.


P.- Después de un año de la revolución, ¿se siente decepcionado?

R.- No me siento decepcionado, estoy muy enfadado con mi propia gente. El 50% de los egipcios está de acuerdo con nuestras ideas, el problema es que no se presentó ningún candidato adecuado para canalizarlas. Hemos estado 30 años bajo el régimen de Mubarak y la revolución ha ocurrido en un año y de forma caótica, se necesita más tiempo. No estoy en verdad preocupado, sólo que por el momento hemos caído en una trampa. Pero el futuro es nuestro.


P.- ¿Cuáles son los objetivos que ha conseguido la revolución?

R.- Lo que de verdad me preocupa ahora es que la situación económica empeore con los años. Este tipo de problemas que tenemos ahora pasarán, el verdadero problema es que la economía no haya mejorado en los próximos 20 años, y es una crisis económica que está afectando a muchos países del mundo. Las cosas se pondrán difíciles, pero pase lo que pase, se solucionará de forma natural entre los egipcios, como nación que somos.


P.- El 24% de los votos en la primera vuelta fueron para Shafik, ¿esto significa que el pueblo egipcio desea volver a la estabilidad, cansada de un año de revolución?

R.- Los miembros del antiguo Partido Nacional Democrático eran dos millones de personas, puedes imaginar que tanto ellos como sus amigos han votado a Shafik. El resto de los egipcios que lo votaron se sentían desilusionados porque no había otras opciones. Ninguno de los dos candidatos puede solucionar algo tan grave como el problema de la seguridad, que se ha vuelto sistemático, y cómo habrá seguridad si la situación económica está cada vez peor. Cómo va a haber estabilidad si las personas que representan al país (la junta militar) no son queridas, y que están esperando que se cometan errores para expulsarnos. A Shafik lo votaron no por lo que esperan de él sino porque no había nada mejor.


P.- ¿Qué reacción espera del pueblo egipcio si gana Shakif?

R.- Creo que los revolucionarios saldrán a la calle a protestar. Quizá incluso den un poco de miedo. El régimen intentará forzar la situación para legitimizarse. Y en general, las cosas pueden volverse interesantes -se ríe-. Pero los seguidores de Shafik no son la mayoría en la práctica, y tres millones de egipcios no son nada comparado con 80.


P.- ¿Le preocupan asuntos como la libertad de expresión o los derechos de las mujeres en un Parlamento con mayoría de islamistas o como Mursi (el candidato de los hermanos musulmanes) de presidente?

R.- Totalmente. Sobre la libertad de expresión dirán: "Sigue las órdenes y sé obediente". Ellos proponen leyes, y cuando las lees te das cuenta de que hay temas fundamentales que simplemente ni los mencionan. Como los asuntos domésticos o el matrimonio. Por ejemplo, en el islam se venera a la madre, es querida y respetada, pero ¿qué pasa si la mujer no es madre? Ellos ni siquiera piensan en estos temas. La ley debe estar con los derechos de las mujeres. Ellos simplemente quieren que obedezcas.


P.- ¿Qué deben hacer los egipcios para expulsar al aparato opresor del antiguo régimen totalmente?

R.- Para arreglar un problema, primero tienes que entenderlo. Se necesitan 10 años para que las cosas mejoren. Y si hay cosas que no se pueden solucionar, no llegarás a ningún sitio preocupándote ahora. Tiene que ser natural. Es fácil decir que los policías deben cambiar, que hay que acabar con la corrupción, pero hay diferentes graduaciones dentro del cuerpo, y muchos no tienen la menor idea de lo que es una investigación, o no saben prevenir los crímenes, no tienen ningún tipo de formación. Las cosas no pueden mejorar si siguen los mismos elementos del antiguo régimen.


P.- ¿Qué mensaje mandaría a las personas que siguen bajo la brutal represión de sus regímenes, como Siria?

R.- Sed pacientes. Es la única solución. Quitar la cabeza de la dictadura es algo que ayuda a sanar las heridas, pero olvidaros de que lo mejor llegue de forma rápida. Los países como Siria y Egipto han estado décadas bajo dictaduras, y este esfuerzo que ahora hacemos para acabar con ellas lo merece. Si no se solucionan los problemas ahora, seguirán ahí dentro de 10 años. Pero los obstáculos son temporales. Por eso sólo queda ser paciente y mantenerse fuertes.


Entrevista publicada en EL MUNDO en Junio del 2012.

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